martes, 25 de marzo de 2014

"La concordia fue posible"

Daniel Pinelo

Lo que tantas veces hemos estudiado en clase y recordado en documentales ha salido a reflote con la muerte de Adolfo Suárez. Ha tenido que dejarnos el artífice de la Transición para que aquellos acontecimientos que nos parecían lejanos, pero de los que apenas nos separan 40 años, vuelvan a recordarse como lo que fueron, hitos históricos. El abrazo de las dos Españas, enfrentadas en una terrible guerra, fue posible gracias a personas como Suárez. El gran presidente del siglo XX consiguió desmontar el franquismo desde dentro y convencer a la oposición democrática de que el progreso solo era posible cerrando heridas, sin rupturas arriesgadas. El líder del centro democrático español se jugó su puesto (y algo más) al legalizar al Partido Comunista, algo imprescindible para poder disfrutar de lo que hoy tenemos, y revalidando la famosa frase de Voltaire: "Aborrezco lo que dices pero defendería hasta la muerte tu derecho a decirlo". Y así lo hizo.

Luego lo dejaron solo. Ni sus compañeros lo querían. Solo varios años después de conseguir la gesta de la Transición comenzaron los reconocimientos. Pero su mente se fue apagando por el maldito alzhéimer. Siempre nos quedará la duda de si esta maltratada España estaría mejor con los consejos útiles de un expresidente de tal calibre.

Ojalá que nuestros dirigentes fueran más allá de los elogios a Suárez y tomaran ejemplo de su vida política y personal, anteponiendo los intereses del Estado antes que los partidistas, queriendo a España más que a sus siglas políticas y anhelos de poder. Las cosas serían bien distintas.

Gracias, presidente.

Adolfo Suárez abraza a Santiago Carrillo. Foto: republica.com

martes, 4 de marzo de 2014

Martes de Cho Perico

LA COMISIÓN “AMIGOS DE LA SARDINA” CONGREGA A CIENTOS DE PERSONAS EN LOS SILOS PARA REVIVIR EL CARNAVAL DE ANTAÑO 

Daniel Pinelo

Seis décadas estuvo ausente Cho Perico en el municipio silense. El año pasado, la comisión Amigos de la Sardina y el profesor universitario Ernesto Rodríguez Abad consiguieron sacar del olvido a este peculiar personaje que antaño corría por los adoquines en busca de un par de piernas despistadas por donde colar su ramo de ortigas. Esta tarde, el pueblo de Los Silos volvió a acudir a la plaza de la Luz a reencontrarse con su carnaval más auténtico. Tampoco quisieron faltar decenas de turistas y visitantes, signo de que este acto puede convertirse en un referente en la fiesta de la máscara isleña a corto plazo.

Pasadas las seis de la tarde, el ritmo del tajaraste, interpretado por algunos componentes de la Agrupación Musical Nueva Unión, ponía el punto de partida a la búsqueda de Cho Perico. No se trataba de otra cosa que realizar un merecido homenaje, indicó Rodríguez Abad, a Felipe el Hererro y Juanillo Ratón, silenses que durante el siglo XX ofrecían su flauta y su tambor a las fiestas de su pueblo.

El nerviosismo del público, especialmente de los niños, se mostraba patente cuando la comitiva se detenía en su descenso por la calle El Olivo. Era imposible predecir el lugar y el momento en el que Cho Perico haría su temida y a la vez esperada aparición. Ya, en la calle Chica, se presagiaba su llegaba. Primero, un manojo de plantas silvestres (que no ortigas) asomaban por la placeta de la Constitución. Luego, irrumpió Cho Perico bailando el tajaraste. Su alegría duró poco segundos, porque rápidamente corrió calle arriba en busca de sus presas, ante la mirada de los mayores de la residencia geriátrica, que no quisieron perderse el acto.

Posteriormente entraron en escena otros Cho Pericos, multiplicando el divertido temor de los pequeños, quienes “provocaban” a los protagonistas de la fiesta para, tras ser oídos sus reclamos, echar a correr para salvarse del ataque.

La celebración cogió fuerza a su regreso a la plaza de la Luz, donde muchas personas aguardaban expectantes. Subidos al escenario central, los tres Cho Pericos bailaron el tajaraste y animaron al público a marcar el ritmo con las palmas, antes de despedirse hasta un 2015 que presagia un nuevo éxito de este tradicional ritual. El Martes de Carnaval ya no es solo un día de descanso y de cosos. En Los Silos, Cho Perico se mueve entre las calles del casco con su vara de ortigas ansiosa por atizar de cintura para abajo.