Diego Moreno
13 de julio de 1930. Francia, Bélgica, Estados Unidos y México inauguraban a las 15:00 horas el primer mundial de fútbol de la historia. La sede, Uruguay. El país latinoamericano acogería la mayor competición internacional de fútbol tras los Juegos Olímpicos. Aquel Mundial fue el primer que se dio para lo que se convertiría en el torneo referente de los combinados nacionales. Excepto en un parón entre 1938 y 1950 debido a los conflictos armados que se desarrollaban en gran parte del mundo, el torneo, siempre organizado por la FIFA, siguió un sistema claro. Se disputaría en verano, tras las competiciones de las ligas nacionales y tendría una fase de clasificación durante los años previos.
13 de julio de 1930. Francia, Bélgica, Estados Unidos y México inauguraban a las 15:00 horas el primer mundial de fútbol de la historia. La sede, Uruguay. El país latinoamericano acogería la mayor competición internacional de fútbol tras los Juegos Olímpicos. Aquel Mundial fue el primer que se dio para lo que se convertiría en el torneo referente de los combinados nacionales. Excepto en un parón entre 1938 y 1950 debido a los conflictos armados que se desarrollaban en gran parte del mundo, el torneo, siempre organizado por la FIFA, siguió un sistema claro. Se disputaría en verano, tras las competiciones de las ligas nacionales y tendría una fase de clasificación durante los años previos.
Así, durante más de medio siglo y de forma ininterrumpida, cada cuatro años la Copa Mundial se disputa en un país designado por la federación de fútbol en verano. El trofeo que llevó hasta 1970 el nombre de su creador, Jules Rimet y que el italiano Ottorino Barssi (vicepresidente de la FIFA) escondió en una caja de zapatos ante el miedo de que el ejército se hiciera con él en la II Guerra Mundial siempre se paseó por los estadios del mundo en verano. La época en la que los estadios se llenaban de aficionados de todas las edades y en la que el fútbol alcanzaba su máximo esplendor. Hasta ahora. Joseph Blatter ocupa el puesto que dejara en 1954 Jules Rimet y las cosas han cambiado.
El pasado 2 de diciembre de 2010 el alto comisionado de la FIFA seleccionó a Catar como la sede del mundial que se disputará en 2022 y, por consiguiente, la Copa Confederaciones de 2021. La elección, por delante de EE.UU, Japón, Australia y Corea del Sur, estaba llena de sospechas. El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, rechazó cualquier duda sobre la limpieza de la decisión que habían tomado. Sin embargo, la revista France Football denunció a principios de este 2013 que el país catarí había comprado el Mundial de Fútbol. En una reunión en El Elíseo parisino entre Blatter, el primer ministro catarí, Michlel Platini (presidente de la UEFA), y el por aquel entonces presidente francés Nicolas Sarkozy; se habría gestado la elección del país árabe. Intereses políticos, administrativos y económicos habrían sido los culpables. La inversión de un príncipe de Catar en el Paris Saint-Germain y la compra de Al-Jazzera de los derechos televisivos del fútbol en Francia serían las principales razones por las que Sarkozy y Platini presionaran para que Catar fuera sede mundialista. El conocido como Qatargate también afecta a Sandro Rossell y a Qatar Airways, así como a Ángel María Villar, vicepresidente de la FIFA y presidente de la RFEF.
Con toda esta retahíla de dudas y sospechas, la última gota de un vaso que se ha ido llenando día tras día ha caído. Blatter ha propuesto celebrar su presuntamente limpio Mundial de Catar en invierno. El máximo representante del fútbol mundial reconoce que, con las altas temperaturas que hay en el Golfo Pérsico, sería imposible disputar partidos de fútbol. Pues bien, la candidatura de Catar ya advertía de ello y había buscado una solución con la refrigeración de los estadios. Sin embargo, no se había pensado en que las temperaturas fuera de los estadios seguirían rondando los 50º C.
El organismo FIFA no ha pensado su decisión. Inmerso en temas geopolíticos y económicos, la elección de Catar se asemeja cada vez más a los descubierto por France Football que por la defensa de limpieza de Blatter. Parar las competiciones ligueras entre noviembre y diciembre para disputar un Mundial y volver en enero a la disputa de las ligas nacionales es la idea. Una idea demente y alejada de la Copa Mundial que crearon Jules Rimet y compañía. Lejos del aficionado y, sobretodo, lejos del deporte.
Desde Inglaterra y Alemania han anunciado que se rechazará la idea propuesta por Blatter el próximo 3 de octubre. Los creadores del fútbol y la liga con mayor crecimiento en los últimos años ya han tomado una decisión que parece la más sensata. El error de Catar se ha hecho más grande. Si no se puede disputar el torneo en verano se debería cambiar de sede. Algo que ya debería haber ocurrido o, más bien, nunca se debería haber elegido a Catar. Pero claro, France Football ya nos ha esclarecido el porqué y ahora es el turno de las federaciones nacionales de tumbar la propuesta de la FIFA. Dar un paso adelante y pedir explicaciones a un error turbio y opaco del que aún no tenemos instalaciones.

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