Daniel Pinelo, Los Silos
Día grande de la Villa. El 8 de septiembre es la fecha de referencia por excelencia para cualquier silense; y este año, aún más, pues el calendario ha querido que nuestra Fiesta caiga en domingo. Desde muy temprano, son muchos los peregrinos que recorren a pie los caminos que llegan a la iglesia parroquial, hasta la imagen de la Virgen, más cerca desde anoche de sus fieles.
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| Imagen de la Virgen en 1907 |
Antaño, los romeros que se acercaban a Los Silos desde los pueblos vecinos despedían a la Patrona en el puente chico, con el sonido de los ajijides y una exaltación de júbilo. Hoy, tras pasear por las calles engalanadas con plantas del Monte del Agua, esa adiós de los fieles a la Virgen se produce en el pórtico de la iglesia, cuando la imagen amaga con entrar en el templo de espaldas a los fieles. Sin embargo, la multitud se agolpa en los aledaños de la parroquia para comprobar cómo, un año más, la Virgen se lo piensa mejor y se vuelve para agradecer a su pueblo las muestras de afecto, bajo una hermosa sinfonía de aplausos, vivas, voladores y el himno nacional.
Tras la procesión, los silenses se reúnen en familia para degustar la comida de las Fiestas. El plato principal obligado de hoy es carne en adobo, conejo o, si se prefiere, pescado de la costa del municipio. Por la tarde, muchos hijos del pueblo regresarán a sus hogares en la zona metropolitana. Los demás, aguardarán lo que queda de Fiesta para presenciar, esta noche, un espectáculo de regalo para los oídos a cargo de la Nueva Unión: Ingenio Musical. No se lo pierdan.

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