lunes, 16 de septiembre de 2013

Enfrentados por un barranco

Daniel Pinelo, San Cristóbal de La Laguna

Con frecuencia echamos la mirada hacia atrás en el tiempo y nos sorprendemos por el transcurso de determinados acontecimientos que, probablemente, se podían haber evitado con facilidad. La cuestión radica, principalmente, en la mentalidad que nuestros antepasados tenían ante los sucesos con los que se encontraban en su día a día.

Eso es lo que ocurre, por ejemplo, con problemas relacionados con la administración del territorio. Y no tenemos que irnos muy lejos para encontrar un caso muy particular, donde el misterio pugna por entrar en escena con la realidad. Vayámonos a Daute.

Quizás muchos lo desconozcan, pero lo cierto es que, hasta hace apenas 90 años, el barrio marinero de La Caleta de Interián pertenecía exclusivamente a Garachico, y no como sucede en la actualidad, repartido administrativamente entre la Villa y Puerto, y Los Silos. El 10 de junio de 1890 se había procedido a establecer el deslinde del municipio de Los Silos con el de Garachico. Se había fijado, a modo de frontera natural, el barranco de Correa, que venía desde el salto de agua en los acantilados de La Culata (donde ambos municipios limitaban con El Tanque) y que desembocaba en la costa caletera.

Sin embargo, en 1926 el Ayuntamiento de Los Silos comienza un pleito jurisdiccional con el de Garachico, al señalar que existía divergencia respecto al lugar por donde pasaba la línea divisoria entre ambos municipios. Si hasta entonces el límite estaba claro (desecharon colocar mojones) porque el barranco no se iba a mover de su lugar, ¿qué pasó entre 1890 y 1926 para que los silenses decidieran plantarle cara a sus vecinos comarcales? Pues lo que alegaba Garachico era, precisamente, que ¡el curso del barranco había cambiado de lugar! Para los del Roque, el barranco de Correa se había cegado a la altura de la carretera general de Buenavista debido a obras en las plataneras colindantes y las aguas procedentes del risco discurrían ahora por el barranquillo de La Caleta, que desemboca en la playa del Borrallo. Pero Los Silos decía que no, que el barranco de Correa siempre había tenido el mismo curso, que no se había tapiado ningún tramo y que, por tanto, la parte norte de La Caleta (por encima del barranco), le correspondía a su municipio.

En rojo, los posibles restos del antiguo cauce del barranco
El asunto pasó a mayores. El 25 de noviembre de 1926 se reúnen en el lugar del conflicto las dos partes involucradas, además del gobernador civil y tres ingenieros. El mismo día, desde la Gobernación Civil se señala:

Que no existe huella de la variación del cauce del barranco de Correa.
- Que, aunque en el acta de deslinde de 1890 parece deducirse que los terrenos llamados "Caleta de Interián" pasaron al término municipal de Los Silos, este ha hecho abandono de sus derechos, encargándose de las mejores del barrio el Ayuntamiento de Garachico, habiéndose sus vecinos inscritos en ese municipio desde antiguo.

Los firmantes del informe concluyen opinando que podría redefinirse los límites y quedarse Garachico con la parte urbanizada de La Caleta y Los Silos con los terrenos donde no se hayan prestado servicios por parte de la Villa y Puerto.


Mapa del barranco y sus terrenos colindantes realizado por el Ayuntamiento de Garachico
Tiempo después, vuelven a reunirse las comisiones constituidas de los dos Ayuntamientos para llegar a una solución, sin resultado satisfactorio. Al año siguiente, en 1927, un ingeniero geógrafo se traslada a La Caleta, volviéndose a fallar a favor de Los Silos, en vista de que Garachico no presentaba pruebas fehacientes de que el barranco de Correa había cambiado su curso. 

Mapa del barranco y sus terrenos colindantes realizado por el Ayuntamiento de Los Silos

El litigio llega a Madrid y, el 6 de diciembre, el gobernador civil hace que conocer la resolución del Ministerio de la Gobernación:
...visto el expediente relativo al deslinde de los términos de Garachico y Los Silos, remitido a este Ministerio por la Presidencia del Consejo de Ministros, resulta que visto este informe, la línea límite entre los límites municipales de Silos y de Garachico debe ir por el eje del cauce del barranco de Correa, desde su origen en el sitio denominado "Salto del Barranco", donde se juntan dichos términos con el término municipal del Tanque, hasta la desembocadura de dicho barranco en el mar, en la barriada denominada Caleta de Interián.
Garachico presentó un Recurso Contencioso-Administrativo, pero no prosperó. Años más tarde, ambos ayuntamientos publicarían sendos folletos titulados La Verdad, en los que cada uno exponía su visión (sesgada) sobre el pleito. El de Garachico, firmado por su teniente de alcalde, estaba dedicado a Miguel Primo de Rivera, presidente del Gobierno por aquella época, y al ministro de la Gobernación, Severiano Martínez Anido. Lo cierto es que el Ayuntamiento de Los Silos presentaba varios documentos que, de ser realmente ciertos, le eran muy favorables. Entre ellos, destacaba un plano parcial de Tenerife, realizado en 1907 por una comisión del Cuerpo de Estado Mayor del Ejército, donde se apreciaba el curso del barranco de Correa, que parecía desembocar en la playa del Borrallo, como así manifestaba el consistorio silense. Otro documento destacable era una declaración de más de 180 firmas de habitantes de La Caleta de Interián en la que se consideraban "vecinos de Los Silos, ya que estamos domiciliados en su territorio y que nuestro deseo es pertenecer al Municipio de Los Silos".




Casualidades de la vida, el alcalde silense que planteó en 1926 el conflicto territorial con Garachico, José Dorta Pérez, tiene dedicada una calle en La Caleta de Interián... en la parte que Los Silos reclamaba como suya. Hoy, afortunadamente, las viejas heridas han cicatrizado, y La Caleta se presenta como un pueblo unido, donde la convivencia entre silenses y garachiquenses es digna de ejemplo para otras localidades.

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