sábado, 22 de junio de 2013

No está de moda

Rommel Hernández

Desde hace un par de años han empezado a tener predicamento los contenidos de moda y estilo de vida en los diarios españoles. Como siempre, la avanzadilla la tomaron los periódicos nacionales. A pesar de las críticas, ya habían empezado a acoger en sus páginas contenidos de “crónica social” anteriormente.

Estos temas de moda y estilo de vida habían tenido siempre discreta acogida en las revistas dominicales o de fin de semana, además de las revistas especializadas en ello. Pero en los últimos dos o tres años, el asedio de estos temas en la prensa ha sido brutal. Hemos pasado de una presencia discreta al incremento indiscriminado de publicaciones y contenidos de moda y estilo de vida (relacionado siempre con la prensa escrita).

Por ejemplo, en el ámbito nacional, El País comenzó a distribuir una revista de moda los sábados con el periódico. Las críticas de los lectores al defensor (en ese entonces defensora) no se hicieron esperar. Extraigo palabras del director adjunto del diario, Vicente Jiménez, al respecto:

“[…] Muchas críticas obedecen a un prejuicio, como si la moda fuera un asunto frívolo e inabordable en tiempos de crisis. No lo es. Al contrario, es una manifestación cultural y una industria que contribuye al PIB y da trabajo a mucha gente”

Estoy completamente de acuerdo con la segunda parte de su declaración, no así con la primera. No es un prejuicio, sino un hecho, que la moda y los asuntos sobre estilo en estos tiempos son enormemente frívolos y prescindibles.

Los contenidos de un periódico se dirigen a un público bastante heterogéneo. El periódico que hacemos lo puede comprar Emilio Botín o cualquiera de los cinco millones de parados que tiene este país. ¿Cómo vas a mostrarle a un desempleado lo “fashion” e ideales que son unos zapatos de Armani de 400 euros?

La culpa la tienen claramente los diarios, por recurrir a esto para mejorar su balance de resultados. El propio Vicente Jiménez lo argumentaba en la respuesta a los lectores. Si incluían una nueva revista de moda era para obtener beneficios perdidos. Añades contenidos con los que te aseguras una publicidad que blinda las cifras en negro de tu cuenta de resultados.

Por tanto no atraen lectores, sino recursos económicos. Quienes realizan informaciones de este tipo no tienen culpa, pues hacen un trabajo de indiscutible calidad, aunque poco apropiado para un periódico de información general.

Lo más chocante de todo esto es la doble moral que utilizan los periódicos. Son capaces de poner en un editorial que nuestro país o nuestra región atraviesa una situación horrible, con miles de personas en el paro. Pero luego, a sangre fría, nos enseñan lo más granado de la socialité del lugar, o las últimas tendencias de shopping.

O información o entretenimiento barato. Los medios parecen haberse decidido por lo segundo. Los debates sobre el fin de la prensa escrita se intensifican en redacciones y universidades. Con la inclusión de contenidos superfluos en los medios escritos, ¿no los estamos condenando a su desaparición?

No hay comentarios:

Publicar un comentario