Rommel Hernández
Desde hace un par de años han empezado a tener predicamento los contenidos de moda y estilo de vida en los diarios españoles. Como siempre, la avanzadilla la tomaron los periódicos nacionales. A pesar de las críticas, ya habían empezado a acoger en sus páginas contenidos de “crónica social” anteriormente.
Desde hace un par de años han empezado a tener predicamento los contenidos de moda y estilo de vida en los diarios españoles. Como siempre, la avanzadilla la tomaron los periódicos nacionales. A pesar de las críticas, ya habían empezado a acoger en sus páginas contenidos de “crónica social” anteriormente.
Estos temas
de moda y estilo de vida habían tenido siempre discreta acogida en las revistas
dominicales o de fin de semana, además de las revistas especializadas en ello.
Pero en los últimos dos o tres años, el asedio de estos temas en la prensa ha
sido brutal. Hemos pasado de una presencia discreta al incremento
indiscriminado de publicaciones y contenidos de moda y estilo de vida
(relacionado siempre con la prensa escrita).
Por ejemplo,
en el ámbito nacional, El País comenzó a distribuir una revista de moda los sábados
con el periódico. Las críticas de los lectores al defensor (en ese entonces
defensora) no se hicieron esperar. Extraigo palabras del director adjunto del diario, Vicente Jiménez, al respecto:
“[…] Muchas
críticas obedecen a un prejuicio, como si la moda fuera un asunto frívolo e
inabordable en tiempos de crisis. No lo es. Al contrario, es una manifestación
cultural y una industria que contribuye al PIB y da trabajo a mucha gente”
Estoy
completamente de acuerdo con la segunda parte de su declaración, no así con la
primera. No es un prejuicio, sino un hecho, que la moda y los asuntos sobre estilo
en estos tiempos son enormemente frívolos y prescindibles.
Los
contenidos de un periódico se dirigen a un público bastante heterogéneo. El periódico
que hacemos lo puede comprar Emilio Botín o cualquiera de los cinco millones de
parados que tiene este país. ¿Cómo vas a mostrarle a un desempleado lo “fashion”
e ideales que son unos zapatos de Armani de 400 euros?
La culpa la
tienen claramente los diarios, por recurrir a esto para mejorar su balance de
resultados. El propio Vicente Jiménez lo argumentaba en la respuesta a los
lectores. Si incluían una nueva revista de moda era para obtener beneficios
perdidos. Añades contenidos con los que te aseguras una publicidad que blinda
las cifras en negro de tu cuenta de resultados.
Por tanto no
atraen lectores, sino recursos económicos. Quienes realizan informaciones de
este tipo no tienen culpa, pues hacen un trabajo de indiscutible calidad,
aunque poco apropiado para un periódico de información general.
Lo más
chocante de todo esto es la doble moral que utilizan los periódicos. Son
capaces de poner en un editorial que nuestro país o nuestra región atraviesa
una situación horrible, con miles de personas en el paro. Pero luego, a sangre
fría, nos enseñan lo más granado de la socialité del lugar, o las últimas
tendencias de shopping.
O información
o entretenimiento barato. Los medios parecen haberse decidido por lo segundo. Los
debates sobre el fin de la prensa escrita se intensifican en redacciones y
universidades. Con la inclusión de contenidos superfluos en los medios
escritos, ¿no los estamos condenando a su desaparición?
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