El municipio de Agulo ha sido protagonista del II Encuentro de Genealogía y Heráldica de Canarias. Las calles empedradas y el silencio sempiterno de este enclave isleño dejaron crecer historias de un pasado ligado a nombres y apellidos.
Javier Rodríguez, San Cristóbal de La Laguna
Preguntarnos acerca de nuestro origen ha sido una constante desde los albores de la humanidad. La necesidad de saber de dónde venimos, a quién pertenecemos y cuáles son los lazos que unen a los individuos son los alicientes que motivan cada año que la Sociedad de Estudios Genealógicos y Heráldicos de Canarias (SEGEHECA) celebre unas jornadas en las que se presentaron ponencias muy variadas y desde enfoques distintos y enriquecedores sobre la genealogía y su aplicación actual.
D. Fernando D. Rossi Delgado, presidente de la Sociedad, inició las jornadas con una charla que lleva por título Armorial institucional de La Gomera. En ella no sólo se hizo un repaso por los distintos blasonados de la Isla, detallando sus cualidades y elementos constituyentes, sino que, una vez más, aprendimos nociones fundamentales en el campo de la heráldica, ciencia que vio sus primeros precedentes en la Edad Media y que hoy en día se valora como una fuente excepcional de documentación histórica. Además, se apuntaron nuevas apreciaciones sobre la creación de los blasones, sujetos a unas normas generales que a veces no se cumplen y que son curiosos de analizar.
La segunda charla la realizó el orotavense D. Moisés Raya Pérez que, con un toque de humor y no menos de sorpresa por parte de los que escuchábamos, reveló la vida de un peculiar y anecdótico ciudadano, un enterrador de origen chino que desarrollaba sus funciones en la ciudad de La Laguna. Moisés Raya nos presentó el personaje, supo poner en escena la figura de un hombre desconfiado, humilde y misterioso en cualquier caso, que sufría auténticas “odiseas” para cobrar su reducida mensualidad. Entre las sonrisas picarescas de los oyentes, su trabajo vino a demostrar que no sólo son interesantes las vidas y tradiciones de la esfera aristocrática, sino también lasmemorias sencillas y apasionantes de estos curiosos “personajes de novela”.
La segunda charla la realizó el orotavense D. Moisés Raya Pérez que, con un toque de humor y no menos de sorpresa por parte de los que escuchábamos, reveló la vida de un peculiar y anecdótico ciudadano, un enterrador de origen chino que desarrollaba sus funciones en la ciudad de La Laguna. Moisés Raya nos presentó el personaje, supo poner en escena la figura de un hombre desconfiado, humilde y misterioso en cualquier caso, que sufría auténticas “odiseas” para cobrar su reducida mensualidad. Entre las sonrisas picarescas de los oyentes, su trabajo vino a demostrar que no sólo son interesantes las vidas y tradiciones de la esfera aristocrática, sino también lasmemorias sencillas y apasionantes de estos curiosos “personajes de novela”.
En tercer lugar, después de un merecido descanso en la hora del almuerzo, D. Gustavo González Rodríguez mostró en las jornadas un detenido análisis sobre el apellido Escuela, sobre su hipotético origen y su panorama genealógico en La Gomera.
Dña. Blanca E. Delgado Hernández también hizo hincapié en la población gomera que residió en San Miguel de Abona en el siglo XX. Se describieron sus movimientos demográficos y el sector laboral que ocuparon, mayormente el cultivo del tomate. Blanca Delgado supo poner relevancia en la importancia de la población gomera en el crecimiento poblacional del sur de Tenerife.
![]() |
| Alumnos asistentes a las charlas |
Por último, para cerrar la ronda de conferencias, D. José Antonio González Marrero, profesor titular de filología latina en la ULL, propuso un nuevo enfoque sobre una genealogía aplicada en el contexto literario. En su charla, titulada Genealogía y heráldica al servicio de la literatura: Juego de tronos, una epopeya medieval, se habló del entramado genealógico que puede albergar una novela de fantasía histórica. Es enormemente llamativo cómo un escritor puede amalgamar los linajes familiares con el contexto literario propuesto, y la conferencia de José A. Marrero se sustentó en un minucioso análisis de estas familias y una certera reflexión sobre las finalidades de cada una.
La SEGEHECA, los alumnos y todo aquel que participó en estos días se irá a la cama sabiendo algo más. La investigación es, en la mayoría de las veces, un trabajo solitario y que debe ser compartido posteriormente. De ahí nacen los puntos en común y las diferentes posturas que siguen arrojando luz sobre el ámbito de la genealogía en Canarias. Aún así, la sociedad no quiere quedarse ahí, sino que apuesta por acercar cada vez más la genealogía al ciudadano. Es imprescindible que el trabajo vaya de “boca en boca” en la actualidad y que despierte la curiosidad de jóvenes y adultos. La sociedad queda abierta a cualquier duda o interés por parte de la ciudadanía. Sólo así podremos conseguir el respeto hacia el patrimonio histórico y tomar consciencia del “gran legado genealógico” y cultural que hoy en día queda por estructurar y mostrar al público.
Para más información:
Sociedad de Estudios Genealógicos y Heráldicos de Canarias (Página de Facebook)
Genealogías canarias (Blog)


