Daniel Pinelo
La imputación de la infanta Cristina en el caso Nóos, anunciada ayer, no hace más que aumentar el desprestigio de la Corona española y las voces que piden un cambio en la forma del Estado. Como soy de los que defiende la larga tradición de la monarquía en nuestro país, sigue sin entusiasmarme la idea de implantar, por tercera vez, un sistema republicano en España. Pero es obvio que las cosas no pueden seguir igual como hasta hora, porque la Corona debe adaptarse al progreso de la sociedad. Por eso, creo que la Casa Real debe tomar, de inmediato, una serie de medidas decisivas para intentar arreglar la grave situación y recobrar su credibilidad.
La imputación de la infanta Cristina en el caso Nóos, anunciada ayer, no hace más que aumentar el desprestigio de la Corona española y las voces que piden un cambio en la forma del Estado. Como soy de los que defiende la larga tradición de la monarquía en nuestro país, sigue sin entusiasmarme la idea de implantar, por tercera vez, un sistema republicano en España. Pero es obvio que las cosas no pueden seguir igual como hasta hora, porque la Corona debe adaptarse al progreso de la sociedad. Por eso, creo que la Casa Real debe tomar, de inmediato, una serie de medidas decisivas para intentar arreglar la grave situación y recobrar su credibilidad.
- Declaración pública de Juan Carlos I en la que pida disculpas por todos los errores que la Corona, especialmente la dinastía de los Borbones, ha cometido a lo largo de la historia en nuestro país.
- Abdicación del rey en su hijo, el Príncipe Felipe, en reconocimiento de que ya no puede ostentar adecuadamente la Jefatura del Estado por motivos de salud
- Supresión provisional del derecho dinástico de la infanta Cristina, así como de su título nobiliario (al igual que a su marido), hasta que se dicte sentencia en el juicio por el caso Nóos.
- Petición al Gobierno de España para que la Casa Real se incluya en la nueva ley de transparencia.
- Petición, también al Gobierno, para que la Casa Real vea recortada notablemente su presupuesto para los siguientes años.
Seamos realistas, es muy difícil que ni tan siquiera una de las cinco propuestas sean llevadas a cabo en un futuro cercano, pero creo que se hacen necesarias, como dije al principio, para arreglar este desastre y evitar una III República en España. El republicano es un sistema que, en las dos ocasiones en las que se ha implantado en nuestro país, se ha demostrado que no ha dado los frutos esperados (con esto no estoy defendiendo el golpe de Estado y la Guerra Civil que acabó con la I y la II República, respectivamente), y no sé si estamos preparados para volver a instalarlo en nuestra sociedad. Ahora mismo, no podemos romper un coche para comprarnos otro, sino tratar de arreglarlo, para que vuelva a funcionar lo mejor posible.
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