Daniel Pinelo
Otra vez, el pueblo se
transforma. La tranquilidad que se respira durante el resto del año a los pies
de Aregume desaparece cada año por estas fechas. Niños y adultos pasean por sus
calles, reposan en sus cafeterías y confluyen en la plaza, el gran punto de
encuentro desde donde parten centenares de historias que los guían a pequeños
escenarios llenos de encanto. El exconvento, la casa de la música, el zaguán de
una casa centenaria… Cualquier rincón vale para dejarse contagiar.
El Festival Internacional del
Cuento regresa a Los Silos. Y lo hace, con su mayoría de edad recién cumplida,
homenajeando al personaje más ilustre ─e ilustrado─ que haya dado Canarias en
toda su historia. Dos siglos se cumplen de la muerte de José de Viera y
Clavijo, un hombre que, además de sacerdote, botánico o historiador, fue
también escritor y periodista. Suyo es el mérito de haber concebido los
primeros periódicos del Archipiélago: Papel
Hebdomadario y Gaceta de Daute. Este
último, de gran significado para Los Silos.
La Gaceta vio la luz aquí, alumbrada por los tertulianos de Nava. En
el verano de 1765, Los Silos entraba por la puerta grande del periodismo
canario. Sin embargo, es triste reconocer que, a día de hoy, en nuestro pueblo
son muchos los que jamás han oído hablar de la
Gaceta de Daute, los que desconocen que Viera y Clavijo visitó durante una
temporada la Hacienda de los Franchy, paseó por nuestras calles, recorrió
nuestra costa o celebró misa en la capilla del convento de San Bernardo. Pero
más triste es comprobar que, 248 años después, el Ayuntamiento de la Villa no
ha realizado ningún reconocimiento a este hito en la historia de Los Silos.
Ninguna calle lleva el nombre del periódico manuscrito silense, ninguna estatua
que homenajea al clérigo del Realejo Alto. Por eso, no se puede hacer otra cosa
que agradecer a Ernesto R. Abad y a su equipo el detalle que han querido tener
este año con nuestras raíces al dedicar la XVIII edición del Festival a la
figura de Viera y Clavijo. El “viajero ilustrado” también contaba cuentos,
tradujo las obras de Perrault y, además, fue el primer español en escribir
teatro para niños, antes que José Echegaray.
Llegan días para pasear por el
mundo de Diego Pun, escuchar historias que nos trasladan a una pequeña hacienda
en el siglo XVIII y dejarnos sorprender por narradores llegados de diversos
rincones del planeta, recordándonos al Viera que recorrió Europa para expandir
aún más su mente. Calles y plazas se han engalanado con miles de páginas de los
tres periódicos de la provincia. Las señales están ahí. Si usted lo tiene a
bien, cuando le pregunten por la extraña decoración de la Villa durante estos
días de otoño, recuerde que la historia de su pueblo es grande. Y cuéntele el
mejor de los cuentos, aunque no sea ficción.

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